domingo, 18 de agosto de 2013

UN ESPECTÁCULO BOCHORNOSO

    Desde hace meses el “PP” está ofreciendo a España y al mundo un espectáculo vergonzoso en el que su élite política aparece como un conjunto de pícaros, amparados por un poder que ejercen para su provecho. Son ajenos a la grandeza de miras que necesita la política en este momento y a los enormes sacrificios que están obligando a realizar a una mayoría de españoles. A estas alturas tenemos la convicción de que el problema no es solamente la financiación del partido, es también el enriquecimiento impropio de un número importante de sus dirigentes. El hecho de que sigan en el poder es debido a que las leyes de la transición se han quedado trasnochadas e inútiles para este tiempo y no se ve la forma de reformarlas en el inmediato futuro y conseguir la necesaria regeneración política para salir de los problemas económicos. A la vez que evidenciamos los cobros que realizaban sus dirigentes, descubrimos la bajeza moral de muchas de sus acciones: mienten, echan la culpa a otros de unas responsabilidades que les obliga el artículo 42 de sus Estatutos y simulan amnesia para ocultar una verdad que los hundiría personalmente; unos mienten o dicen medias verdades en sede parlamentaria y otros en sede judicial. La crisis más grave no es la económica, es la falta de valores éticos y de autoridad moral de los que pueden sacarnos de ella. Afortunadamente, pese a las mentiras, el juez tiene acreditadas la veracidad de 55 apuntes de la contabilidad en “b” y sigue la investigación.  
    Las declaraciones de Cospedal han dejado claro que Rajoy fue el artífice de toda la trama interna que situó a Barcenas con un sueldo bruto de 14 pagas de 18.297 €, la minuta de los abogados, coche oficial del partido, despacho, secretaria y alta en la SS. La reunión de marzo de 2010, con Bárcenas y Arenas, deja en evidencia lo dicho por el presidente en su comparecencia el 1 de agosto pasado. Mentiras que debieran ser delito. Por su parte Cristóbal Páez, persona de confianza de Cospedal, reconoció que cobró hasta 12.000 € en billetes de 500 en sobres, “en negro”. Todo ello aunque la justicia considere prescritos los delitos, o sean objeto de sanción administrativa o penal; por delante del camino judicial está el político y ese tiene ya sentencia. A estas alturas es evidente que el fraude en la vida pública aleja la salida de la crisis y aplaza las necesarias reformas políticas y económicas que urgen en España. 
    Es hora de que el partido del gobierno exija responsabilidades y obre en consecuencia, pues el problema es de la presidencia y no vale un simple cambio de gobierno. La ley hace posible que la mayoría nombre un nuevo presidente de entre los suyos, rodeado de un equipo que esté limpio. La lucha interna que se evidencia, una vez más, con las declaraciones de Cospedal, que ha puesto en marcha su idea de que “cada palo aguante su vela”, pueden paralizar la toma de decisiones y hacer inviable la sustitución; salvo que se produzca un acto de generosidad del presidente, virtud que hasta ahora no ha dado señales de poseer. La tentación de permanencia a toda costa, utilizando los resortes del poder (la más probable teniendo en cuenta los antecedentes), puede no ser una solución duradera pues supondría un pacto con un personaje como Bárcenas, o un profundo desprestigio de la justicia que puede llevarnos a un clima de desgobierno con graves problemas para la economía en un momento en que Europa ha salido de la crisis (Portugal ha crecido 1,1% del PIB). Ha llegado el momento para todos de hacer POLÍTICA en beneficio de España. Lo triste es que si no hay decisiones pronto, sólo podemos esperar un contraataque de Bárcenas que haga más difícil una salida digna y seamos  condenados a ser los últimos en salir de la crisis.

domingo, 11 de agosto de 2013

EL ÉXITO DE UN FRACASO

    Las sucesivas reformas laborales están siendo para el  gobierno y su ideología un gran éxito, así lo apuntan sus abundantes declaraciones. El éxito consiste en ir hacia una sociedad en la que el trabajador cobre sueldos cada vez más bajos (por primera vez en la democracia existe una bajada del 4% en el salario medio); que el ejército de parados haya superado los 6.000.000 y que se acerquen al 50% los que no cobran subsidio y así trabajarán a cualquier precio; que se hagan horas extraordinarias sin cobrarlas y que hayan disminuido los contratos fijos al 5% de los realizados, a la vez que aumenta el contrato por obra determinada y tiempo parcial; que la negociación colectiva esté perdiendo su virtualidad y los sindicatos, ante las muchas dificultades para su ejercicio y su ausencia de renovación, pierdan espacio social. A la vez, el encarecimiento de la educación universitaria la hace más accesible para los hijos de los ricos, que formarán las élites sociales del futuro, y más difícil para los de los trabajadores a los que será cada vez más complicado el ascenso social. Culminar este modelo será el éxito de la reforma. A la vez que será el fracaso de una sociedad que quiera fomentar la igualdad de oportunidades en una colectividad democrática y libre o que intente conseguir mayor competitividad fomentando el diálogo entre empresarios y trabajadores, favoreciendo el crédito para la mejora de las estructuras empresariales y el fomento de I+D+I. 
    Esta reflexión intenta que entendamos lo que quiere decir el gobierno cuando, entre mentiras y medias verdades, nos cuenta los buenos resultados de su reforma, ocultando el deterioro para la vida del trabajador medio. Tanto esfuerzo realizado no ha servido para el cumplimiento de lo que el gobierno definió como su objetivo fundamental, la eliminación del “déficit”: hoy éste es superior al que existía con el gobierno de Zapatero. Ha conseguido, es cierto, una mejora importante de la balanza de pagos mejorando las exportaciones, a la vez que ha disminuido el consumo interno, los ingresos de Hacienda, la calidad de vida de los españoles y la confianza en una Europa que, como nuestro gobierno, parece más interesada en que los financieros cobren los resultados de su especulación que facilitar la vida de los ciudadanos. En los últimos años el pueblo español ha pagado para reflotar bancos mal gestionados la cantidad de 250.000 millones de € (el 25% del PIB), de los que solo recuperará 60.000 millones. Buena parte de los esfuerzos se han empleado en pagar incompetentes y corrupciones.
    En cuanto a las mentiras o medias verdades sobre las cifras del paro, sabemos ahora que la euforia gubernamental de los últimos meses, está muy poco respaldada. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha cambiado este año su costumbre respecto de la EPA, publicando en nota aparte los datos “desestacionalizados”, por lo que las cifras son distintas: así los casi 150.000 puestos de trabajo creados en el segundo trimestre se deben exclusivamente al llamado efecto verano, es decir, el momentáneo aumento de la contratación en el sector de servicios, provocado por el turismo, sin subida real representativa. En julio la caída del paro en 64.866 personas, anunciada por Rajoy en el Congreso, corresponde al mismo motivo; de hecho cuando se desestaciona la estadística del mes pasado, el paro no sólo no cae, sino que aumenta en 7.600 personas. 
    Como hace años realiza EE. UU. y ahora comienzan Gran Bretaña y el Gobierno Francés, el paro se soluciona con dinero barato a las empresas, especialmente a las PYMES, y no con los consejos de la troika de bajar los sueldos el 10%, ni animando a la denuncia de unos trabajadores contra otros, fomentando la división entre los que menos tienen, en lugar de que el gobierno cumpla con su obligación y elimine el gran fraude y la corrupción de la vida española, con una rigurosa y eficaz intervención de la justicia.

domingo, 4 de agosto de 2013

TIEMPO DE ESPERA

            La movida parlamentaria a “cara de perro” que hemos vivido estos días se debe, además de a la presión política interna y externa, a la munición facilitada por Bárcenas. Un debate que ha revitalizado el parlamento pues, por primera vez en la legislatura, los líderes políticos de la oposición han expresado el pensamiento de los ciudadanos en lenguaje de la calle. Resulta triste mirar hacia atrás y ver que en asuntos tan importantes como la Ley de Educación, la reforma del mercado de trabajo, las renovables, los desahucios, así como los destructivos recortes que han hipotecado nuestro futuro hayan pasado sin pena ni gloria por el hemiciclo y haya sido la calle y algunos tribunales de justicia quienes hayan dado la respuesta. La estrategia del “PP” ha cambiado y la nueva reconoce algunas de las absurdas negaciones anteriores y de nuevo vuelven a equivocarse y a mentir (el 72% cree que no dijo la verdad). Hoy tienen urgencia en calmar dos frentes: Bárcenas, que cada vez es más difícil, y manejar la justicia en personas y tiempos, tarea en la que llevan años y tampoco lo tienen fácil. Es un tiempo de espera pues Bárcenas puede responder, como parece que ha comentado en la cárcel, y poner en muy serio riesgo al presidente, pues ahora Rajoy es mucho más vulnerable que antes de su comparecencia, a la vez que la instrucción avanza incluso en agosto.
            Rajoy, que ya ha nombrado al maldito, dijo: “Me equivoqué. Lo lamento, pero fue así (…). Creí en su inocencia hasta que llegaron los datos de las cuentas en Suiza con dinero no declarado”. Una vez más mintió de forma contundente, ahora con aires de víctima, sin desmentir los SMS cruzados con Bárcenas, que evidencian una auténtica negociación, después de conocidas las cuentas en Suiza. Esto sería suficiente, además de su absoluta falta de credibilidad, para la dimisión de Rajoy, si éste creyera en las “responsabilidades políticas” y en la necesidad de “autoridad moral” pare ejercer el poder. Ha reconocido que se habían pagado “sueldos (...), remuneraciones complementarias por razón del cargo (...) anticipos o suplidos a justificar por cargos inherentes al desempeño del cargo (...), como en todas partes. Es de justicia”. Otra falsedad, pues en el PSOE y en la mayoría de partidos los cargos públicos pagan y no cobran. El presidente no ha tenido en cuenta que los ministros no pueden cobrar y que en la declaración de la renta se exige la procedencia de los fondos. Quizás sea que confía en que como para demostrar que se cobra en “negro” se exige el informe de Hacienda, ahora bajo su control como ya hemos visto en el caso de la Infanta Cristina, no habrá problemas.
            Sin embargo, ha evitado profundizar en el sumario, jactándose de no influir en la investigación de un juez trabajador, que en todo momento ha contado con el fiscal que es jerárquicamente dependiente del ministro de Justicia (al que Bárcenas culpa de no hacer lo posible), y que no ha realizado ningún registro ni llamado a la mayoría de los grandes empresarios donantes. Una serie de incógnitas y zonas en blanco que apuntan a una despiadada lucha interna por el poder dentro del “PP”.
            Durante mucho tiempo Rajoy, Cospedal y buena parte de la cúpula del “PP” han mentido demasiadas veces sobre Bárcenas: sus vacilaciones y extrañas soluciones en su situación con el partido, la rotunda afirmación de la falsedad de todos los papeles como simples fotocopias sin sentido, la negación de los cobros… Sin embargo los papeles de Bárcenas son cada vez más ciertos, así como los SMS. Todos quisiéramos creer en la honestidad del presidente, pero por ahora la inmensa mayoría creemos que miente una vez más. Las declaraciones como testigos de los secretarios generales del “PP” pueden hacer esperar a Bárcenas, especialmente lo que diga Cascos. Es posible que agosto sea definitivo y Cospedal se encuentre en la misma situación que Rajoy.

domingo, 28 de julio de 2013

EL DÍA DE LA MARMOTA

     Quisiera que el próximo 1 de agosto, en el pleno a celebrar en el edificio del Senado, el presidente del gobierno explicara su implicación en el caso Gürtel/Bárcenas con razones contundentes y pruebas o compromisos de dimisión si faltara a su palabra; algo que deseo pero que desgraciadamente pienso que no ocurrirá. Los antecedentes apuntan a que el presidente se presentará al pleno con un formato y un contenido impuestos para mencionar de pasada la parte relativa a la corrupción y resaltar la situación económica, con los buenos resultados de la encuesta de población activa y las señales de una inminente salida de la crisis, ninguneando -como acostumbra- el tema principal de la convocatoria, al que parece tener pánico. Por otro lado, la fecha elegida es la mejor para evitar protestas en la calle, favoreciendo la rápida desaparición de la noticia en los medios y consecuentemente en la atención de los ciudadanos. Por su parte los diputados del “PP”, que ya han recibido instrucciones, mostrarán el orgullo hacia su jefe considerándole ganador del debate, pues para ellos no hay otra cosa que insignificantes delitos fiscales, muchos de ellos prescritos, sobres con dinero en negro y regalos, bodas, bautizos, coches y atenciones que dan agradecidos empresarios por sus adjudicaciones, muchos de ellos buenos amigos: menudencias que no merecen una explicación por parte de la alta magistratura que representa el “primer ministro de España”. No hay que olvidar que para esos diputados la ética es simplemente un invento de la oposición para desgastar al gobierno. En fin, en un ambiente de vítores y aplausos de los suyos Rajoy lo negará todo, se referirá a sus explicaciones pasadas, utilizará el “y tú más” y dará por terminadas las explicaciones entre la violencia y falta de patriotismo de la oposición ante las certeras soluciones que para España nos propone el insigne orador. Otra vez lo mismo de manera cansina, como en “el día de la marmota” y todo seguirá igual entre el descontento creciente de un pueblo que ha escuchado mentir demasiadas veces a su presidente. Las encuestas le consideran culpable por encima del 70%. Pero, una vez más, no pasará nada.
    Los antecedentes, los que explican el pesimismo que me acompaña, se basan en el lenguaje inconcreto y vacilante que paraliza al presidente cuando menciona este tema y que le hace incapaz de ser sincero: el día 14, en la General Motors, apuntaba,  “Hay que hablar de las cosas importantes, antes de hablar de las cosas que no son las mejores”; el día 15, esta vez en presencia de su homólogo polaco, añadía a preguntas de un periodista, “Es de sentido común no estar saliendo cada día al paso de las insinuaciones, ante la petición de comparecencia de la oposición”, añadiendo después, “Todo lo expliqué en mi comparecencia televisada ante  mi partido”.
     A su vez el partido y el gobierno seguirán la estrategia de influir en la justicia: primero el cambio de juez instructor le dará un respiro y retrasará el final. Tratarán de encontrar el juez adecuado para el proceso, aunque en última instancia siempre les quedará el TS y el Constitucional, a la vez que intentarán contener a Bárcenas. No habiendo elementos penales (como ellos piensan que la responsabilidad política es cosa de los otros) el asunto estará zanjado entre las prescripciones y los fallos de la instrucción. Ante la protesta ciudadana, cualquier manifestación será considerada violenta, antisistema y contraria a la democracia; a la vez se alabará a la policía por su defensa de los valores cívicos; si hubiera heridos será porque se pusieron delante o intentaron agredir a la policía. Ni las imágenes ni los testigos servirán. Es duro tener que soportar la corrupción generalizada con mentiras sobre un crecimiento que nunca llega. 
      Mi solidaridad con las víctimas y sus familiares en el accidente de Galicia.

domingo, 21 de julio de 2013

LA ÉLITE DEL “PP” AL PIE DE LOS CABALLOS

    Todos los días, los medios de comunicación españoles y extranjeros, publican titulares cada vez más escandalosos sobre la conducta inmoral del “PP” y las conversaciones de corte mafioso del presidente del gobierno y el imputado Bárcenas. En cualquier “democracia seria” su presidente daría explicaciones abundantes y documentadas o presentaría la dimisión ante unas directas acusaciones que afectan a la financiación ilegal de su partido, a la percepción de fondos  en negro de él mismo y de buena parte de la cúpula del poder y una serie de acuerdos, amenazas y compromisos con el extesorero que resultan intolerables. Lo grave es que los célebres papeles, gracias a las declaraciones de algunos implicados, a las afirmaciones de peritos y especialmente a la escandalosa omertá (ley del silencio en el código de honor siciliano) del presidente resultan cada vez más verosímiles. La situación de corrupción no sólo afecta al presidente, ahora acorrala a Cospedal (24 horas antes seguía mintiendo), y antes a Mato, Arenas, Rato, Aznar, Cascos, Trillo… La élite del poder del “PP” se encuentra enfangada en una corrupción que, con independencia de las resoluciones de la justicia, aumenta la debilidad del gobierno y disminuye su mermada credibilidad, dificultando enormemente la salida de la crisis. Es urgente un gran cambio propiciado desde el “PP” o elecciones anticipadas en España  y en Castilla-La Mancha. 
   La corrupción que se ve ahora con luz clara tiene una historia de más de 20 años, cuajada de mentiras, chanchullos, calumnias y estrategias de ocultamiento: primero, Federico Trillo llevó a buen puerto el caso Naseiro para después, en el comienzo del caso Correa/Barcenas, acusar a Rubalcaba y a la policía de inventarse una trama política contra su partido; así consiguieron quitarse de en medio al juez Garzón y paralizaron la instrucción. Mientras, la corrupción aumentaba. En los últimos tiempos estas sucias estrategias se han acompañado de enormes torpezas: Bárcenas no trabaja en el “PP”, donde Cospedal, la de la palabra fácil, dejaría muestras de su elocuencia; después se afirmó que no tenía despacho en Genova y las emisoras conectaban con su secretaria, Estrella, para desmentirlo; más adelante sacaron, para nada, las declaraciones de la renta; después Montoro nos diría que Bárcenas no aparecía en la lista de los aprovechados por la amnistía y que habían entregado toda la información al juez. Todo era falso. Ahora los patriotas de siempre piden serenidad para arreglar los problemas de una España que han estado demoliendo y esquilmando en su provecho. 
   La última maniobra para mantenerse en el poder consiste en convencer a las grandes empresas, al sistema financiero y, lo que es peor, al poder judicial, para que le apoyen y absuelvan. Los cambios en los nombramientos del Consejo General del Poder Judicial, los del Supremo y El Constitucional pueden afectar a su independencia. El último descubrimiento del presidente del Constitucional (nombramiento que paralizaron durante años para garantizar su imparcialidad), a la vez que pone en evidencia las intenciones del “PP”, está provocando una ola de impugnaciones, creando dudas en el más alto tribunal en un momento especialmente delicado. Ante todo ello, cabe preguntarse: ¿Hay alguien en el “PP” honrado, con poder y con suficiente sentido de Estado para generar confianza? Si no actúan pronto, el pueblo deberá tomar la palabra con una nueva ley electoral con mayores garantías. Por otra parte, la Europa en la que podíamos confiar, parece entregada a un oscuro y antidemocrático sistema financiero. Esperemos que el partido ganador dé un paso adelante e inicie una nueva andadura con gente honesta. En los próximos días el presidente deberá dar la cara, pues no puede alargar una situación que repercutirá a medio plazo en los mercados. Cuatro grandes bancos: Deutsche Bank, HSBC, Nomura y JP Morgan destacan el deterioro de Rajoy. Por su parte, el PSOE debe acelerar su renovación con la garantía de participación de todos los militantes sin exigencias que mermen la posibilidad de ser candidato. 

domingo, 14 de julio de 2013

DESCONFIANZA

     Estos días se está debatiendo un dilema en dos frentes sobre el caso de Bárcenas-Rajoy y si estamos o no saliendo de la crisis. ¿Quién dice la verdad? En ambas la situación de partida es que existe desconfianza, pues para buena parte de la opinión pública nadie es creíble. La práctica nos enseña que tanto en política como en la empresa la solvencia y la ética fomentan la confianza y con ellas el éxito, y mucho me temo que entre los contendientes existen enormes carencias en ambas virtudes.
          El caso Bárcenas-Rajoy podría ser una situación de solución inmediata al comparar ahora un preso preventivo con el elegido democráticamente presidente del gobierno de España. Pero la realidad no es así, puesto que ambos han estado gestionando durante 20 años el “PP”. Además el presidente Rajoy ha mentido infinidad de veces a los españoles; me quedo entre ellas cuando en TVE, con cara compungida, nos dijo: “mi mujer y yo tenemos que hacer muchas cuentas para llegar a fin de mes”. Se necesita mucho cuajo para hacer una representación así en ese momento. El sentido común nos dice que el extesorero del “PP”, amigo de Rajoy, no pudo actuar solo y ocultar 48 millones de €, legalizar infinidad de donaciones ilegales y repartir sobres con dinero, sin que se enterasen los dirigentes que además lo recibieron. Pero la dimensión es estrictamente política, y nadie entiende que Rajoy no comparezca en las Cortes y la oposición tenga que presentar una moción de censura si quieren oírle. Resulta grave que muchos españoles creamos más en la autenticidad de los papeles de Bárcenas que en la palabra de Rajoy. La noticia tiene además eco internacional y repercutirá en la inversión y en el prestigio de la marca España. La mentira, la opacidad y el silencio son, una vez más, las estrategias de un gobierno que no ahorra sacrificios a los españoles y que ahora carece de autoridad moral para seguir gobernando.
    Lo mismo ocurre con el debate entre el gobierno de Rajoy y el FMI, ambos como antes, sin credibilidad ante la opinión pública española. El gobierno ha pasado en semanas de describir un futuro desastroso a un panorama idílico; mientras el FMI a la vez que pide perdón por los errores en Grecia y Chipre sigue recomendando las mismas políticas de austeridad, preocupado únicamente por las finanzas de los poderosos. Su presidenta, que se subió el sueldo un 11% nada más llegar, ahora cobra 383.000 €/año libres de impuestos, pero sigue recomendando la bajada del sueldo a los funcionarios.
    El gobierno, por su parte, al tardar en tomar las decisiones adecuadas y algunos errores de cálculo están encareciendo el coste del saneamiento financiero; Cataluña Banc y NCG (Nova Caixa Galicia) pueden costar a los españoles 25.000 millones de €, que pueden llegar a los 30.000 millones. España se sitúa entre los estados de la UE con menor rendimiento tributario por detrás de Grecia y Portugal; un estudio de Freemark concluye que los ingresos caerán un 6,7% este año pese a los incrementos de Montoro que desde que llegó sigue incidiendo sobre los que tienen mayor impacto depresivo sobre la economía: IRPF, IVA, Sociedades y ganancias de capital. Los resultados generales para atajar el fraude fiscal son paupérrimos y siguen ocultos pagos por 70.000 millones de €. Cuando España estaba entre los que menos proporción del PIB gastaban en Educación, Sanidad, Servicios Sociales e I+D+I; el ahorro obtenido por destrozar las cuatro claves de la economía, no supera los 13.000 millones de €. La energía es un 60% más cara que en Francia y un 23% más que en Alemania, lo que está hundiendo la competitividad de la industria, y seguirán subiendo las tarifas y el paro… La insistencia en la improvisación, las torpezas y la opacidad de este gobierno me hace pensar que tiene razón el FMI y el crecimiento se estancará en 2014. 

domingo, 7 de julio de 2013

LA GERMANIZACIÓN DE EUROPA

       Cada vez tenemos un conocimiento más completo de las causas de la crisis y de sus soluciones. El capitalismo actual tiene su eje en la especulación. Existe un crecimiento desproporcionado del dinero con respecto a la economía real, y esa masa de dinero opera sin control en los círculos financieros. Actualmente intenta recuperar la confianza en los mercados a través de las políticas de ajuste, enormemente dañinas para los países que las implantan. El sistema financiero ha pasado, sin que las políticas públicas hayan intentado impedirlo, de creadores de riqueza a simples especuladores.
    En esta situación la estructura de las decisiones europeas ha demostrado su inoperancia, debido a los intereses nacionales y a un sistema enormemente burocratizado. Por otro lado, las reticencias de Francia a seguir por la senda marcada han dejado prácticamente sola a una Alemania conservadora, enormemente rígida en sus decisiones y con un espíritu casi religioso sobre la economía. El gobierno alemán, con escasa visión política sobre Europa, ha seguido la práctica de la inacción, añadiendo insolidaridad; imponiendo políticas idénticas a países enormemente distintos, cuando no políticas diferenciadas en función de sus intereses nacionales. En España, por ejemplo, se ha aplicado una política laboral, con acuerdos previos que podían haberse mantenido, en un país con tradición de paro y en un momento de crisis aguda donde era presumible un aumento masivo del desempleo, incrementado por la insensibilidad de nuestro gobierno al añadir numerosos despidos en la Función Pública y no tener en cuenta la renovación de los convenios, lo que permite a las empresas aumentar la presión en detrimento de más de dos millones de trabajadores, con el consiguiente aumento de los litigios debido al limbo jurídico creado. Otro tanto puede decirse de nuestro desastroso sistema fiscal, pues las medidas impuestas han bajado los ingresos, aumentando la fractura social. El gobierno con su ineficacia ha aumentado el problema creado.
     La preponderancia alemana ha sido utilizada por el gobierno de Merkel de una manera absolutamente egoísta: aprovechando que el sistema financiero mundial está siendo dirigido por los especialistas de Goldman Sachs, de  E.E.U.U., con importantes enlaces en Alemania. Su influencia ha pasado a la política: Mario Monti fue consejero de este complejo financiero, Mario Draghi fue vicepresidente y así con otros eminentes técnicos económicos. Esta circunstancia y su papel de locomotora han permitido a Alemania financiarse de manera gratuita y tener a sus bancos a resguardo. A la vez ha influido en la política italiana, paralizando el avance de la unión bancaria y la eliminación de los “Paraísos Fiscales”. Lo que ha creado una enorme desigualdad en la financiación de los estados del euro y en la marcha y competitividad de sus empresas.
     Ahora sabemos que el Deutsche Bank puede ser el gran problema financiero de Europa. J.P. Morgan estima que necesita de inmediato 12.300 millones de euros para cumplir con Basilea III. Mientras el mercado mantiene las dudas sobre las auténticas necesidades. Curiosamente, Mario Draghi ha roto su tradicional ambigüedad hacia el futuro, afirmando: “el Consejo espera que los tipos se mantengan en los actuales niveles o más bajos durante un periodo prolongado”, lo que ha hecho subir las bolsas y dar un respiro al primer banco alemán. ¡Qué fácil es todo cuando interesa a Alemania!
     Ya hay mensajes sobre la superioridad alemana en extremistas como Hans-Werner Sinn, presidente del influyente IFO alemán quién afirma que hay que trasladar el modelo alemán a toda Europa. A la vez que se deja extender la idea entre ese pueblo de que los del Sur somos vagos y lastramos su desarrollo. La superioridad alemana no es la argamasa con la que se construirá más Europa. Pensémoslo.                                          
          ¡¡¡Viva San Fermín!!!