domingo, 25 de octubre de 2015

EL FIN DEL CICLO

   Es posible que desde el punto de vista histórico, llevemos varios años notando síntomas que parecen marcar el fin de un ciclo que comenzó en “La Transición”. Para algunos fueron las concentraciones en la Puerta del Sol con el lema “no nos representan”, cuya influencia traspasó nuestras fronteras. Después quisimos ver que lo representaba Podemos, catalizador de los primeros cambios en el lenguaje político y en algunos partidos. Pero los síntomas más evidentes fueron las manifestaciones transversales (sin signo político) que querían impedir las privatizaciones de los servicios públicos, demostración evidente del enorme hartazgo de una sociedad cansada de no ser escuchada. Esas manifestaciones fueron la señal definitiva de que ese final lo marcaban las políticas que empezaban a practicarse con la llegada del “PP”. Todas las oportunidades que podían señalar la salida de la crisis económica y encauzar un nuevo modelo productivo quedaron inhabilitadas por tres obstáculos que aun hoy parecen insalvables: la corrupción que nos asfixia, el desastre del nuevo sistema educativo y laboral, y la falta de un proyecto de futuro creíble para el conjunto de España. Tres hitos políticos que han llevado a la democracia a cerrar el ciclo abierto por “La Transición”.
   La corrupción que nos asfixia ha afectado, más o menos gravemente, a partidos políticos, empresas y sociedad. El problema se agrava cuando apareció masivamente en el partido del gobierno y se fue conociendo que era un proceso estructural que abarcaba toda su historia. Además, estaba organizado desde la cúspide y afectaba a la sede central de Génova y a muchas de sus organizaciones regionales y locales. Y sobre todo, implica presuntamente a Rajoy, que llegó a mentir en el Parlamento, sin explicar adecuadamente la situación, obstaculizando incluso la acción de la justicia. Ya es difícil probar la relación entre donaciones empresariales y adjudicaciones. Mucho más después de los apaños realizados al nombrar los magistrados de los futuros juicios y los cambios legislativos antes de las elecciones. Hechos que han dañado las instituciones, la política y creado dudas sobre la independencia judicial. Un pasado que ahoga a Rajoy y le inhabilita para ejercer el liderazgo en el nuevo ciclo regenerativo que necesitamos.  
   Los desastres en educación y en la dignidad de los trabajadores, sin duda los pilares del desarrollo futuro y de la igualdad social. La educación ha sufrido los recortes y la LOMCE ha representado un paso atrás en las necesidades de España, al lado de la Sanidad y la Dependencia. No han intentado el consenso, pese a ser temas de Estado, intentando desprestigiar lo público para privatizarlo en su beneficio. La reforma del Mercado de Trabajo, ha sido un mazazo para la dignidad de los trabajadores. Los triunfos que se apunta el gobierno en este campo no se reflejan en los ingresos de la SS. Callan que un 20% de los que tienen trabajo buscan otro que les permita vivir dignamente. Hay menos prestaciones, menos ocupados y la brecha social aumenta. 
   Por último, la falta de objetivos creíbles que sean comunes a todos ha resultado ser una meta imposible por haber practicado Rajoy un inmovilismo político absoluto. Nunca ha intentado acuerdos con la oposición, impidiendo la elaboración de un espacio consensuado, capaz de crear la atmósfera adecuada para el diálogo con Cataluña. La reforma constitucional que pide ya una mayoría, precisa un consenso que enmarque nuevas leyes orgánicas que precisamos: Nueva Ley electoral; Ley para la democracia y financiación de partidos; Ley anticorrupción que defina la responsabilidad política como causa de dimisión… Un conjunto de reformas que formen un proyecto que recupere el diálogo, la unidad y la confianza. Aspectos todos ellos necesarios, pero en los que no veo en Rajoy al líder, con la fuerza moral necesaria para llevarlas a cabo.

domingo, 18 de octubre de 2015

NO SALEN SUS CUENTAS NI SUS PREVISIONES, SR. RAJOY

      En estos prolegómenos de la campaña, el “PP” ha elegido como discurso estrella, era previsible, los éxitos económicos. Todo apunta a que debería, si tuviera un mínimo respeto hacia los que sufren, matizar sus previsiones. A 70 días del 20-D, Bruselas, en su informe sobre los presupuestos de 2016, afirmaba que no se cree los números españoles y preveía que España no cumplirá con sus objetivos de déficit para este año y el que viene y pide un nuevo presupuesto para 2016 “cuanto antes”. Parece que faltan alrededor de 10.000 millones de €. De este análisis participan los informes del BBVA y de Funcas. Tampoco cree nadie la previsión de crecimiento del 3% del PIB para 2015: el BCE considera un crecimiento del 2,7% y el FMI del 2,5%. Pese a todo, echa la culpa a Zapatero. Hay que tener mucho cuajo para seguir escudándose en la herencia recibida. Son unos presupuestos-trampa destinados a un nuevo gobierno, caso de no ser ellos, al que podrán echar la culpa de nuevos recortes y con ello justificar su pasado. A Rajoy sólo le interesa España si gobierna él.
    Si hacemos un ligero inventario de su gestión económica, podemos afirmar que en ninguno de sus presupuestos aprobados han cumplido con el déficit exigido; que su deuda ha crecido 30 puntos hasta situarse en el 100% del PIB; que el paro se mantiene por encima del 20% y no tienen ninguna prestación el 50% de los afectados. Además el déficit con la Seguridad Social sigue aumentando, sin preocuparse por encontrar una alternativa para garantizar el futuro de las pensiones. No sé de qué está orgulloso.  
   Tanta inoperancia del gobierno, empieza a tener repercusiones internas: Arantza Quiroga presentó su dimisión el pasado miércoles por no ser admitida en el “PP” su moción destinada a trabajar por la convivencia en Euskadi. Afirmó que no podía seguir así, viendo impasible el deterioro de la convivencia en su tierra. Rajoy lo ha solucionado dando a Alonso el poder del “PP” vasco, lo que supone un desprecio más para la Sanidad al tener que atender doble función; la experiencia con Cospedal no le ha servido. Montoro, por su cuenta, ha hecho unas reflexiones en el diario El Mundo, ese mismo día: “Hay compañeros que se avergüenzan de lo que hemos hecho. Lo explican sin convicción porque, en el fondo, se avergüenza de ser del “PP”, atacando a Aznar y a Rato de manera inmisericorde y añadió de su compañero de Exteriores, Margallo: “es rehén de su propia arrogancia intelectual”. La vicepresidenta respondió a los periodistas con un lacónico: “una cosa son reflexiones y otra decisiones”. Como conclusión El Mundo de ese aciago día, dejaba este titular: “Mariano Rajoy es el dique para la construcción de un nuevo “PP” y como subtítulo: “Se consiga gobernar o no tras el 20-D, la sensación en el partido es de fin de ciclo". Por último, la diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo, dice no encontrar argumentos suficientes para defender la gestión del Gobierno de Rajoy: “En estos cuatro años de mayoría absoluta, la democracia ni se ha regenerado ni se ha defendido”. Además, aún tiene diez autonomías sin liderazgo. Pese a la que está cayendo, Rajoy afirma que su partido está decidido, unido y contento.  
    Su mayor preocupación es llegar de nuevo al poder, pues cree que así solucionará los problemas de la corrupción; la segunda es lograr, caso de no ganar, la impunidad en la corrupción, para lo que ya ha nombrando jueces a su medida. Ahora quiere acortar los plazos de la instrucción en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que puede representar, según los especialistas, una ley de punto final para la corrupción y el crimen organizado. A la reforma se han opuesto las asociaciones de jueces y fiscales. Es indudable que las preocupaciones de Rajoy dejan al descubierto su insolvencia moral, amortiguada por que parecen delatar con la insistencia en taparlo todo, un cierto sentido de culpa.                                                                                                                                                                                                               

domingo, 11 de octubre de 2015

AHORA TOCA BUEN ROLLITO

Después de cuatro desastrosos años, los expertos electorales del “PP” consideran que ahora deben mostrarse abiertos, simpáticos, bailarines, bebedores e inauguradores, en una palabra, deben tener buen rollito. Atrás dejan un tiempo de mentiras, injusticias, abusos de poder e incumplimientos de promesas, que quieren que olvidemos. El “PP” cierra una legislatura marcada por la ausencia de acuerdos con otros partidos, abusando de los decretos para eludir al Parlamento. En los últimos dos meses no se ha publicado el Boletín de las Cortes y quedarán sin contestar 2.400 preguntas de la oposición, pese a la obligación de contestarlas. Rajoy lleva dos meses sin ver el Senado. Ya es tarde para ocultar su codicia y también para engañarnos con un nuevo programa. La última encuesta del CIS revela que hay más rechazo al “PP” que a Podemos y constata que no existe temor en la sociedad a un pacto entre fuerzas de izquierdas. Sr Rajoy, el pueblo no le quiere y parte de su partido tampoco. No es imprescindible y su política del miedo ha fracasado. Veamos algunas de sus últimas andanzas, cercanas al tiempo de campaña:
El Tribunal Constitucional dictó, el pasado 24 de septiembre, una sentencia por la que declara inconstitucional y anula los preceptos relativos a la privatización del Registro Civil y su asignación a los registradores mercantiles, contenidos en las disposiciones adicionales de 20 a 24 del Real Decreto-Ley 8/2014, lo que supone un duro golpe para aquéllos que en su día quisieron apropiarse del servicio público del Registro Civil para sus propios intereses (más negocio, justificación de demarcación registral, etc.). Recordemos, simplemente, que el Sr. Rajoy es Registrador.
Cáritas, una vez más, el pasado 6 de octubre, afirmaba: “se está perdiendo la batalla social frente a la pobreza y la exclusión. Además se constata que el trabajo ya no te saca de pobre, pues el 53% de las personas que acuden a Cáritas viven en hogares en los que un miembro trabaja, pero el empleo ya no garantiza la inserción social”. Esta batalla social, como otras muchas, la han perdido. Por eso, mientras el empleo que prometen sea de la calidad de los aportados por su “Reforma del Mercado Laboral”, estarán infravalorando la dignidad del trabajador. Han conseguido llegar a 13 millones de personas entre pobres y marginados. La España del trabajo decente está en extinción.
Como despedida, según ellos con un buen y necesario gesto, nos dejan unos presupuestos que están considerados un fraude por toda la oposición. Además, la Comisión Europea ve riesgo de que España incumpla el déficit de este año y el que viene. Moscovici (Comisario de Economía) asegura que el próximo Gobierno deberá cambiar las Cuentas para asegurar el objetivo; informe avalado por el FMI. El informe se ha retirado a petición de Juncker. Parece que, como en Grecia, el Presidente de la Comisión ha entrado en campaña. Por otra parte, la SS ha gastado buena parte de los casi 70.000 millones de superávit que dejó el denostado Zapatero, lo que hace peligrar las pensiones; la deuda ronda el 100% de PIB y el coste anual es el 10% del presupuesto. Eso sí, el presidente nos habla de economía con “alma”, a la vez que admite que no actuó rápido contra la corrupción. Calla lo que deja en la economía, y que donde sí ha estado rápido ha sido en la elección de los jueces que garanticen sentencias no deseadas. 
Estos días se está realizando el mayor ejercicio militar en suelo europeo de la historia, es también uno de los más secretos. España será el campo de batalla principal de unas maniobras con muchos interrogantes y nulos beneficios, preguntamos: ¿cuánto cuestan?, ¿qué peligros personales y ambientales acarrea?, ¿en qué situación dejan a España en un hipotético ataque exterior?... Todo un sinfín de preguntas sin respuestas. 
    Como siempre. Da la sensación de que el pueblo no existe o que lo toman por tonto.

domingo, 4 de octubre de 2015

AHORA LE TOCA A ESPAÑA

     Las elecciones catalanas nos han dejado importantes lecciones, comencemos: muchos españoles, con más datos y menos prejuicios, han percibido la fractura social creada y el riesgo de una secesión que hacen más compleja la solución final; que buena parte de las razones invocadas merecen un diálogo sincero y detallado, nada fácil; que es absolutamente necesario un gran consenso constitucional que garantice la estabilidad dentro de un nuevo modelo de convivencia entre todos los españoles. Los datos dicen que ha llegado el momento, al día siguiente de las generales, de hacer realidad esa convivencia al menos durante más de una generación, sin prisa pero sin pausa. 
    Ahora después de escuchar a Rajoy, tengo la seguridad de que muchos que votaron al “PP” tienen una visión más abierta que la expresada por su presidente y están dispuestos a cambiar su voto. Por otra parte, la figura de Mas ha salido malparada y su liderazgo discutido, no sólo por la CUP, sino incluso, eso sí aún en voz baja, por su socio ERC. Aunque ahora negocien juntos el gobierno para implicar a la CUP. Por último, reconocer que para ver la luz en el galimatías político surgido, va a ser necesario dejar tiempo a los partidos catalanes, sin excluir nuevas elecciones. Ahora sabemos que Mas no jugaba limpio, pues sus abogados solicitaron en plena campaña que su interrogatorio como imputado se adelantase. Parece que el actual papel de víctima que exhibe ahora, querían utilizarlo en campaña para conseguir más votos. Denunciada la corrupción en la que parece estar implicado debería, para no contaminar su lista y su idea, explicar hasta dónde llega la responsabilidad de su partido y la suya propia o dimitir. Mientras la CUP siga en sus originales reflexiones, habrá que esperar los plazos legales, muy atentos, hasta el desenlace final de este raro y peligroso juego. 
    Por otro lado, la influencia de estas elecciones en las generales es evidente, aunque de manera desigual. El triunfo de C's le coloca en una buena situación de salida, aunque su reciente aparición en escena y que ese triunfo sea en el lugar donde nació su valiente defensa de España, hace arriesgado trasladar, sin más, ese resultado a las generales. Parece más directo trasladar a las generales el fracaso del “PP”. Un partido que por gobernar España y ser defensor de la idea ganadora, le correspondía el liderazgo, un papel arrebatado por Ciutadans. Además de haber tenido recientemente otras cuatro elecciones fallidas consecutivas que ya indican tendencia. En conjunto, hay cinco elecciones en las que Rajoy ha elegido los candidatos, controlado los tiempos de sus nombramientos y participado de lleno en las campañas electorales. Todo nos habla de que el proyecto político liderado por él está agotado. Ahora, de nuevo en solitario, Rajoy convoca las elecciones para el 20 de diciembre. No olvidemos, para evitar sorpresas, que aún maneja el poder a su antojo y que tener razón no es suficiente.
    Ahora, además de haber aumentado la sensación negativa de los españoles sobre su futuro político, el gobierno deberá afrontar nuevas situaciones: el territorio electoral ha cambiado en autonomías y municipios y tendrán menos apoyos y facilidades; que ya hay nueva sensibilidad y hay participación, pese a las zancadillas del gobierno. También parece existir más compromiso y menos miedo: ocho exvocales del Poder Judicial anuncian, ante la imponencia por los nombramientos para juzgar la Gürtel, que se abstendrían en este caso si fuese Enrique López (el juez del “PP”), a la vez que siguen aumentando los confidentes que denuncian casos de corrupción, como el caso del ministro Soria, o el aumento de imputaciones a Rato. Sr. Presidente su aislamiento, su intransigencia y sus mentiras han creado un nuevo tiempo político duro y hostil que fomenta la unidad de sus contrarios. No le extrañe ser el más votado y no ser Presidente.

domingo, 27 de septiembre de 2015

TIEMPO DE INCERTIDUMBRES

   El panorama español de los próximos meses aparece lleno de espacios inciertos tanto internos como externos y tanto económicos como políticos. Pero posiblemente la mayor incertidumbre proviene de que España está gobernada por personas sin la visión de futuro que requiere este tiempo, es decir, que piensen en sus planes en las próximas generaciones. También carecemos de instituciones de prestigio que sirvan de referencia, para hacer un cambio que ponga en valor la ética, la participación y la transparencia. Da la impresión de que no disponemos de resortes capaces de crear una nueva interpretación de la democracia que dé preferencia a los valores apuntados. Los nuevos políticos tendrán ese enorme reto. ¡Ojalá acierten!
   Las elecciones catalanas se han desarrollado en un ambiente bronco e irracional sin dejar apenas espacio al sentido común, ni al debate sobre los problemas reales de Cataluña y las soluciones que podría aportar cada uno. Las elecciones al Parlamento catalán han sido, de hecho, únicamente plebiscitarias, cargadas de amenazas y de manipulación de sentimientos, sin permitir espacios de encuentro. Los líderes principales han usado la bandera correspondiente para ocultar sus miserias, careciendo de valores para liderar la necesaria regeneración: Artur Mas tiene muy baja estima entre muchos ciudadanos catalanes, por su falta de transparencia, las políticas antisociales y la corrupción. Pudiera ganar el “si” y tener serias dificultades para ser elegido. Rajoy no goza de prestigio, casi por las mismas razones y pudiera también no ser elegido, aunque fuera el más votado. Dejar constancia de un personaje que, entre tanta bronca, ha sabido desdramatizar el proceso con sus gestos y llevar algo de racionalidad con sus palabras; me refiero a Miquel Iceta (PSC), al que deseo que la fuerza y la suerte le acompañen.  
   El día 28, gane quien gane, será el momento del diálogo. No se trata de reformar la Constitución para resolver el problema de Cataluña, porque el problema es de España. Hay que tener en cuenta que la minoría dogmática del soberanismo no desistirá nunca y que las soluciones meramente legales e impuestas no son recomendables. Sería más sencillo si ambas partes tuvieran distintos líderes. Pero es necesario reconocer por todos que no habrá soluciones hasta el nuevo gobierno de España. Hasta entonces habrá que vivir en paz, gobernando sin amenazas ni exaltación de sentimientos. 
    En el horizonte económico, la pequeña luz que parecía apuntar la salida de la crisis, aunque sólo fuera para el gran capital, perece empezar a perder brillo: la caída del crecimiento de China y las naciones llamadas emergentes; la posible subida, a corto plazo, del tipo de interés por parte del Tesoro de EE. UU.; la situación de incertidumbre y estancamiento que rodean las decisiones europeas; la enorme estafa de los catalizadores de la Volkswagen, que implica a la Seat española en el montaje en más de 500.000 vehículos; la enorme caída de la bolsa y la subida de la prima de riesgo hasta cerca de 140 puntos. Causas que no deseo, pero que pueden ser el inicio de otra crisis.
   Pero también pueden apuntarse otras expectativas: el lunes 28, gane quien gane, todos habrán visto el borde del precipicio, eliminado algunos tabúes y conocerán mejor la gravedad del problema, lo que puede facilitar el diálogo. Por otro lado, algunos líderes han dejado al descubierto torpezas, falta de recursos y divisiones internas, que facilitarán llegar a una acertada elección en las generales, lo que puede clarificar y facilitar la recuperación de valores que Cataluña en particular y España en general necesitan. Partiendo de la idea de que no hay soluciones sin renuncias, ni valores reconocidos por todos. Y que los problemas que nacen de nosotros tienen solución con nosotros. En economía, la solución no está sólo en nuestras manos.

domingo, 20 de septiembre de 2015

LA CONSTRUCCIÓN DE EUROPA

    El Acta Única Europea, presentada en diciembre de 1985 y aprobada por los doce miembros en julio de 1987 (ya incluida España), introdujo los mayores cambios en la estructura de la CEE desde el Tratado de Roma de 1957. La caída del muro de Berlín en 1989 marca el comienzo de una nueva serie de cambios que tendrán como consecuencia la germanización de Europa: el 1 de noviembre de 1993, siendo presidente de la Comisión, Delors, con el Tratado de Maastricht (Tratado de la Unión Europea) se hizo efectiva la creación de la Unión Europea; en 1995 se incorporaron Austria, Finlandia y Suecia, cerrando la Europa de los 15; en 1999 nace el Euro cuyo valor tomó como referencia la mitad del marco. La estrategia se completó con la ampliación hasta los 28, por la vía rápida, para otros trece países: en 2004, entran Chequia, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta y Polonia. En 2007 Rumanía y Bulgaria. Por último en 2013 Croacia. La Europa germánica se había consumado y a partir de aquí los beneficios para Alemania se multiplicaron. 
    Son muchos los que discrepan de la política económica defendida por Alemania, caracterizada por el papel restringido asignado al Banco Central Europeo, por su insistencia en las políticas de austeridad en medio de la recesión, por la casi obsesiva preocupación por el peligro de inflación y, en definitiva, por la prioridad que da a la resolución a largo plazo de los problemas estructurales, minusvalorando las dificultades cíclicas a corto. La apuesta por la austeridad es nítidamente alemana, como lo es el instrumento institucional para conseguir ese objetivo económico y, de paso, alterar en beneficio propio los equilibrios de poder dentro de la UE. Así como la idea de un nuevo tratado que refuerce la disciplina fiscal a través de controles supranacionales tiene su origen en Berlín, por mucho que se hayan envuelto formalmente dentro de una iniciativa franco-alemana. Últimamente la UE sólo se construye con la economía sobre bases alemanas, aunque ahora parecen tolerar algunas políticas expansivas.
    Así puede pensarse que el fracaso en Ucrania se debe a que la política energética  alemana depende de Rusia. La guerra de Ucrania no terminará por sí sola. La crisis siria parece haber conseguido que olvidemos ésta, dando una tregua, pese a que no ha habido avances y a saberse con certeza que fueron misiles rusos los que abatieron el avión de aerolíneas Malasia con 298 pasajeros. No es solución tapar una crisis con otra. 
    La falta de política propia europea está acelerando los egoísmos nacionalistas y el pesimismo de futuro. Hungría no sería admitida hoy en la UE. Su gobierno nacionalista ha violado otros territorios, incumpliendo la Carta Europea de los Derechos Humanos, y nada se hace. Resulta curioso leer que el gobierno húngaro alaba al gobierno de España en el tratamiento a los emigrantes. Pese a la urgencia del problema, con imágenes durísimas y vergonzosas, todo se aplaza a la hora de los pactos para acoger emigrantes, especialmente por países de la vía rápida. Las vacilaciones de Merkel, contestadas también internamente, dejan en entredicho el poder de la Comisión y el del Europarlamento, pese a su acuerdo sobre refugiados del pasado día 16. Europa pierde prestigio, se levantan más fronteras internas y aumentan las diferencias. 
    Por otro lado EE.UU. ocupa ya el papel de dirigente globalizador con Alemania como representante de la UE y Japón claramente sumisos. El tratado TTIP (entre EE. UU. y la UE), llevado con absoluta opacidad, puede ser la prueba definitiva.
   Esperemos cambios en las políticas actuales, pues el avance hacia una unión transparente e ilusionante para los ciudadanos, dotada de estructuras de poder que sean absolutamente democráticas, es necesario para todos los estados, incluida Alemania.

domingo, 13 de septiembre de 2015

ENCRUCIJADA PARA CATALUÑA Y ESPAÑA

   En principio hay que aclarar que tanto el Gobierno Español como el Estado no van a hacer concesiones a Artur Mas ni al nacionalismo independentista, con la actual hoja de ruta, pase lo que pase en las elecciones catalanas del 27 de Septiembre. Mas está utilizando los privilegios y el poder que le concede la Constitución Española como Presidente de la Generalitat, de manera desleal, cuando en la precampaña dice: "Sólo violando las leyes se consiguen las cosas", afirmación propia de un delincuente o un revolucionario, e impropia de quien manda la fuerza pública para hacer cumplir la ley. También, cuando afirma: “Madrid nos pasará por encima”, recurriendo al miedo con mentiras, o vetando en TV3 a Borrell, con escaso sentido de la democracia. Por su parte, Rajoy sigue ignorando las posibles soluciones de un diálogo político con todos los partidos para evitar el choque de trenes, judicializando el problema, sin dejar salidas.
   En el proceso separatista existen daños evidentes de muy distinto calado: afectivos, culturales, históricos, y no sólo económicos. Cataluña pide el derecho a decidir. Un derecho que considera está por encima de todo, pero ¿es que no tienen derecho a opinar el resto de los españoles que también serán perjudicados? Unos ciudadanos a los que ampara la actual Constitución democrática, votada también por Cataluña. Falta una sincera disposición al diálogo por las partes, creando otro clima, antes de acordar la necesaria reforma de la Constitución para una nueva convivencia.
    El procedimiento empleado en un asunto de tanta trascendencia es bastante heterodoxo, convocando unas originales “elecciones autonómicas/plebiscitarias”, que les permite interpretar a su conveniencia los resultados, debido al desigual número de votos que necesita cada diputado para ser elegido en su provincia. Puede haber mayoría absoluta de escaños con el 44% de votos. Además existen otras singularidades:
  • El candidato que aspira a presidente, figura camuflado en la lista de “Junts pel Si”, en la que alguno de ellos y el CUP no tienen clara su renuncia ni su voto. 
  • En esta campaña el independentismo tiene a su lado al gobierno, la televisión y otros medios oficiales que parecen insinuar que los no independentistas son menos catalanes. Por la fecha elegida y el tratamiento de TV3, la “Diada” ha sido utilizada.  
  • Cataluña tiene también crisis: un 20% de paro; han despedido en sanidad 6.000 sanitarios, y en educación 3.000 profesores; tienen la Universidad más cara de España y está aumentando la brecha social, la pobreza y la deuda pública. Mas ha sido un aventajado alumno de Rajoy en los recortes sociales de su competencia, realizados con opacidad y con el apoyo de ERC. No han presentado un programa con soluciones que corrijan lo mal hecho. Sin olvidar que Cataluña necesita estabilidad interna y ayuda de todos, y no división y odios. La independencia así no es la solución de los problemas. Una vez más el sentimiento independentista ha fagocitado las ideologías, la nueva realidad fuera de Europa e incluso ha hecho olvidar la política social de CDC y la corrupción. Una unión a la que no llegarían si fueran fieles a su ideología y a la lógica.  
   Rajoy tampoco ayuda a la causa de España con la urgente reforma del Constitucional, ni Morenés con su frase: “Si todo el mundo cumple con su deber, no hará falta que actúe el Ejército”. Parece que su prioridad son las generales, pues ataca a los que pueden ser sus aliados. Me temo que salga lo que salga el día 27, lo utilizará. 
   Como trasfondo, aparece la corrupción en ambos gobiernos: el de Cataluña quiere buscar su absolución en la independencia y el de España ya usa su poder para conseguirla. Ambos tuvieron tesoreros imputados y les dieron sueldo y despacho. España necesita que los dos pierdan el gobierno y den paso a otro tiempo y otras formas.